Chocolate Jolonch es la fábrica de chocolate más antigua de Agramunt y la única de las dos históricas que todavía funciona hoy en día. Desde finales del siglo XVIII, la empresa ha ido pasando de generación en generación. Vale la pena recordar la figura de uno de sus propietarios, Marià Jolonch, que fue quien trasladó el obrador de chocolate a la ubicación actual, y también quien construyó una harinera junto, que supuso una gran mejora en la comercialización del maíz para toda la zona. Además, Marià Jolonch también intervino activamente en mejorar el suministro eléctrico de Agramunt y, por ello, la Avenida que pasa por delante de la fábrica ha recibido su nombre

 

A lo largo de toda su historia, Chocolate Jolonch se ha caracterizado principalmente por la fabricación de chocolate a la piedra, considerada la variedad de chocolate autóctona de Agramunt. Curiosamente, la denominación "a la piedra" no proviene, como se puede pensar, de la dureza del chocolate, sino de la piedra de granito que utilizaban antiguamente los artesanos durante el proceso de elaboración para calentar y triturar el cacao, hasta que se convertía en una masa líquida. Desde el 1920, hasta la década de los 50, en las tabletas de chocolate se podían encontrar colecciones de cromos con temas diferentes como los inventos futuristas o las cruzadas, que ayudaron a popularizar Chocolate Jolonch y el chocolate a la piedra de Agramunt en general.

 

La historia del Chocolate Jolonch está ligada desde siempre a una producción totalmente artesanal y de máxima calidad. Del renombre que ya en aquella época tenía Chocolate Jolonch y el chocolate de Agramunt es muestra el hecho de que el presidente Lluís Companys, antes de ser fusilado por el ejército franquista en 1940, pidió como última voluntad un trozo de chocolate (a la piedra) de Agramunt, tal como se explica en el libro de Josep Benet "Exilio y muerte del presidente Companys". Sus hermanas, conscientes de que lo harían feliz, le llevaron un pedazo.